dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul.

Este artículo es una resubida de mi antiguo Susbtack, por lo que si me conocías, es posible que ya lo hayas leído. Lo resubo aquí para evitar que se pierda porque sigo estado de acuerdo con lo que expuse aquí.

¿Qué es romantasy? ¿Y tú me lo preguntas?
Romantasy… es… pues no lo sé exactamente, por eso voy a devanarme los sesos a continuación.

Conociendo a las lectoras del género, por favor dejad explicarme

He sido lectora de fantasía toda la vida. Soy millenial, por lo que mi red social principal era twitter, pero debido a últimos acontecimientos debidos a un multibillonario, digamos que la red ya no me aporta lo que necesito, por lo que estoy en proceso de asentarme en otra.

Pero el caso, es que aunque no postee casi nada actualmente, sí le echo un vistazo a otras redes que puedan quedar fuera de mi ámbito. Ya me entendéis, la redes son de todos, sí, cualquiera puede subir sus cosas, pero obviamente Tiktok está orientada a otra generación que no es la mía y a veces me quedo moñeca con algunas cosas que veo allí, especialmente ese círculo del infierno denominado booktok.

Pero no vengo a criticar Tiktok como vieja que grita a una nube, sino que, como utilizo más Instagram ahora, de repente y de la nada, se dedica a promocionarme mensajes de Threads, que sinceramente, sí podría estar más orientado hacia mi generación.

Pero quedé tiesa porque los takes que me enseñaba (del sector literario, ¿cómo se llama aquí? ¿Bookthreads?) eran aún peores que los de Tiktok.

De hecho, el disparador de este artículo, fue este mensaje de Threads que me enseñó Instagram sin mi consentimiento, porque le apeteció:

No es mi intención funar a esta persona, por eso he recortado su nombre (pero vamos con una complicada investigación de un total de 5 segundos se puede averiguar), de hecho es que ni sé quien es, vi que era una especie de ¿book…threader? argentina medio viral (de hecho ella tendría poder para funarme a mí 34892 veces). Digo que no tengo nada en contra de esta persona en concreto porque sé que es una opinión popular.

Pero me llamó la atención el encabezado, porque dice específicamente “Escúchenme bien, amantes de la FANTASÍA” y claro, obviamente seguí leyendo porque esa persona era yo literal. Encima ese «escúchenme» de autoridad prometía que iba a demostrar su amplio conocimiento en el tema.

Me caí de culo al leer lo que ponía después.

Y eso conllevó a poner mi primer ¿tuit? ¿mensaje? de Threads (por favor, que alguien invente vocabulario para esta red) citando a esta persona, básicamente diciendo que no era una clasificación tan simple.

Más que nada, porque si a muchas historias de fantasía les quitas el romance “sin que afecte a la trama”, como define esta persona que es la fantasía, no existen.

Quiero decir, si el romance está en la trama será por algo, será porque el escritor y posteriormente el editor así lo han decidido, porque era una parte importante de la historia. Entonces, según la definición de esta persona, el 98% de las obras de fantasía desde sus inicios, allá donde quieras ponerlos, ya sea con la Epopeya de Gilgamesh, con la Ilíada y la Odisea, con los relatos artúricos medievales, o cuando Dunsany y Tolkien empezaron a hacer sus cosas a principios del siglo XX, serían Romantasy según la clasificación de esta persona.

Cual fue mi sorpresa cuando esta persona me respondió:

  1. “Lo digo como es, bueno, la gente que estudia estos temas”: Sin un ápice de ironía lo digo, si hay algún filólogo que esté estudiando el romantasy, algún paper sobre el tema DE VERDAD ME INTERESA. Me dio vergüenza preguntar a esta persona porque ya noté cierta agresividad en el mensaje y tampoco era cuestión de darle la chapa a una persona desconocida en plan DAME TUS FUENTES, no me gusta discutir por internet. Pero sí que realicé una búsqueda rápida en el Google Scholar y no me salió nada muy “científico” quiero decir, un estudio serio. Y también me llamó la atención que de todo lo que me salió, el artículo más viejo era del año 2023 (esto es una mickyherramienta para luego).
  2. El caso de ESDLA: Vale, te lo compro como ejemplo a tu tesis, pese a que tengo ciertas dudas de si sacar el romance de Aragorn y Arwen “no afectaría a la trama principal” y Tolkien solo quiso marcarse un sempai notice me con Dunsany, porque la trama principal es la de Frodo, pese a que el tema de ESDLA es la lucha del bien contra el mal y la trama de Aragorn como rey sería una parte de esa parte de restablecer el bien, y no solo destruir el anillo. Pero es que prácticamente es EL ÚNICO EJEMPLO QUE SOSTIENE ESTA TESIS.
  3. “No es tan malo como parece”: en mi mensaje en ningún momento dejé caer que el Romantasy fuera malo, simplemente dije que no eran tan fácil como “es romance con fantasía” porque de ser así, el 98% de la fantasía sería Romantasy. Sí, sé que hay una tonelada de prejuicios sobre este género y que a mí no me gusta especialmente por cosas en las que profundizaré ahora, pero tengo la sensación de que las lectoras de romantasy son un grupo cerrado y atacan ante el primer cuestionamiento sobre su género favorito (porque ya han recibido unos cuantos ataques).
  4. Imagen real de mi persona cuando mis ojos leyeron que la historia de Beren y Lúthien era Romantasy:
Deshidratación instantánea, recuerden beber agua

Pues vamos a ello, como si no llevase 1000 palabras solo de introducción sin ir al tema que nos conviene:

Pero, ¿qué es el Romantasy? Dices mientras clavas…

No recuerdo exactamente la primera vez que oí hablar del término Romantasy, debió ser como por 2021. Se vendía como lo que define el nombre, una “mezcla de romance y fantasía”. A las editoriales les encanta hacer esta mezcla de géneros, pero no vayas a hacer una mezcla entre ciencia ficción y fantasía (llamado fantaciencia, lo que escribe servidora y alguna gente más), porque eso no vende. Primero se inventó el crossover. Recuerdo que la primera vez que escuché esta palabra referido a un género literario pensé “¿… cómo en Los Vengadores?” pensando que era una estructura narrativa de varios libros presentándote distintos personajes que convergían en una obra final. Pero no, no es eso, sino un género que ampliaba la horquilla de edad del denominado juvenil: donde el juvenil eran libros dedicados a lectores de entre 12 a 16 años, puede que 18, el crossover situaba a sus protagonistas con algo más edad, en sus primeros años de universidad, por lo que se ampliaba la horquilla hasta los 22 años o hasta los 25, aumentando así el número de posibles lectores y por lo tanto, de ventas.

Creo que el romantasy intentó ser algo así. Fusionar por un lado, a las lectoras de romance, un género denostado, con una amplia mayoría de lectoras mujeres, pero que a la vez, es el género más vendido de literatura. Y por el otro, la fantasía, un género también denostado por la crítica popular al no considerarse “literatura seria”, asociado a la infancia y a los cuentos de hadas, pero que sin embargo, y pese a que lo que nos quieren hacer creer a los escritores, también se vende bastante. Dentro de la propia fantasía había como una escisión por un lado estaba la fantasía juvenil, también asociado al romance y a lo femenino (In Laura Gallego we trust), y la fantasía adulta más seria, incluso un subgénero llamado “grimdark” a la que se pasaban los chicos cuando podían porque era más “oscura y seria”. Recuerdo post en tuiter hace algunos años de “los 4 grandes de la fantasía” donde estos son: Sanderson, Martin, Rothfuss y Abercrombie (por un dólar, nombre a una mujer). Me hizo gracia volverlo a ver hace poco pero en vez de Rothfuss (se le caducó el puesto, parece), habían puesto a Kristoff, incluso se habían permitido ampliarlo tímidamente, añadiendo MUJERES woao, como Robin Hobb (que no es que se hubiese hecho popular la señora hace poco como para no incluirla en la primera lista) o Rebecca F. Kuang.

A lo que iba: se planteó una fusión para abarcar al amplio grupo de lectoras de romance y a la vez añadir a las chicas que leyesen fantasía juvenil, además de tantear a esos chicos que leían autores, bajo un poco esa presión que se estaba dando desde el feminismo de “macho, no se te ocurrirá leer a una mujer” como el que estoy haciendo yo desde aquí ahora mismo.

Y puedo decir que salió… ¿bien? Para las editoriales, porque efectivamente a enero de 2025 es un género que se sigue vendiendo. Pero para un grupo de lectores, en el que me incluyo, fue como dar nombre a tu demonio de la parálisis del sueño.

La “obra fundacional” del romantasy se considera Una corte de Rosas y Espinas de Sarah J. Maas, libro publicado en 2015 en inglés, con su traducción en español en 2016. Repito, en 2015, cuando yo oí por primera vez este término en 2021 y el primer paper en Google Scholar data de 2023. Como solemos hacer los historiadores con la analogía de Cleopatra (¿Sabíais que hace más tiempo desde que se construyeron las Pirámides de Giza hasta que reinó Cleopatra que desde Cleopatra hasta nuestros días, por tanto el Antiguo Egipto tuvo más recorrido que todas las civilizaciones que vinieron después juntas? Perdón, es que ya tenía que soltarlo), puedo hacer una analogía con esto: ha pasado más tiempo desde que se publicó la obra fundacional hasta que se inventó el nombre del género, que desde que se inventó el nombre del género hasta nuestros días.

Por tanto, el romantasy no fue “inventado” sino fue una etiqueta que se creó a posteriori para clasificar un grupo de obras ya publicadas. Una etiqueta de marketing.

Yo no he leído ACOTAR, aunque tengo amigas que sí y que les encanta, y que incluso me han hecho power points para explicarme de qué va. Lo “no soy racista porque tengo amigos negros” que ha sonado eso, ya otro día JAJA. Lo que sí tuve la desgracia de leer fue una obra titulada Trono de Cristal de la misma autora, su primera obra, de hecho, publicada en 2012 tanto en inglés, como en español por ALFAGUARA, efectivamente amigas. De hecho, ni sacaron la segunda parte de lo desapercibida que debió pasar con ESTA PORTADA:

No soportaríais un minuto en el infierno en el que me crie.

Si me conocéis de algún tiempo, sabréis de mi dudosa afición de leer cosas que sé de antemano que voy a detestar. Por que sí, porque mola, no sé, satisfago un sentimiento oscuro que tengo dentro. Conocí la existencia de este libro por un vídeo del Geek Furioso, alguien que compartía esta dudosa afición conmigo, así que me dije que allá iba porque al igual que el curry en sangre, necesito hatear un libro cada ciertos meses para que no salga el Mr. Hyde.

Lo que leí me horrorizó y me enganchó a parte iguales. Creo que por entonces pasaba por una especie de bloqueo lector, porque leía libros para la universidad y no estaba yo para ponerme en mis ratos libres para seguir leyendo, me lo bebí en apenas 5 días (que es bastante pero no para mi yo de aquella época). La sinopsis me prometía las aventuras de una asesina en unas pruebas tipo Los juegos del hambre, el libro del momento en aquel entonces, pero en un mundo de fantasía. ¿Qué me encontré? Una protagonista que pese a ser la asesina más letal de su mundo no mató a absolutamente nadie (sus contrincantes se morían como los malos de Disney), más pendiente en las fiestas de la corte y los vestidos, una historia más centrada en el triángulo amoroso cutre generado por “con quien acabará la protagonista, con el príncipe heredero o su general” que en las supuestas pruebas mortíferas, y un mundo de cartón piedra con un setting medieval genérico, 2 nombres de dioses y 2 nombres de fiestas plagiadas de la Wicca.

Tras leer esto, yo di 3 volteretas, hice el pino y arrojé el libro contra una esquina de mi habitación, lo señalé y creo que fue la primera vez que pronuncié estas palabras: ESTO NO ES FANTASÍA. Porque no lo era, me habían vendido como fantasía un romance cutre. Lo que definía a la fantasía, una aventura emocionante, magia, escenas épicas y de pelea, un mundo exótico, brillaba por su ausencia en este libro. La fantasía no era más que un telón de fondo, no era importante, no tenía ese sentido de la maravilla propio del género.

Pero a la vez tenía un tira y afloja extraño, por un lado la trama era predecible y te regodeabas cuando adivinabas lo que iba a pasar. La prosa era pobre y parecía estar escrito por alguien de 15 años (EDIT: AL PARECER LA AUTORA TENÍA 15 AÑOS CUANDO LO ESCRIBIÓ JSJAJS), a la vez era simple y se leía rápido. Todo eran ingredientes que a un lector habitual le rebotan porque ha leído cincuenta obras como esta, pero son ideales para que alguien que no ha leído un libro en su vida por gusto, se enganche. Y que, de casualidad, son características que suelen tener las novelas de género romántico.

Por lo que en este entonces, simplemente se etiquetó a Trono de Cristal como fantasía juvenil de esta que solo leen las chicas (ya sabéis, porque tiene un triángulo amoroso y fiestas con vestiditos y los hombres son alérgicos a eso) y pasó sin pena ni gloria. Y a mí me resultó como raro porque sentía que esta obra no tenía nada que ver como con las de, por ejemplo, Laura Gallego, mi autora favorita durante la adolescencia, que sí es verdad que tiene muchísima carga romántica en sus libros, no llegaban al punto en el que la fantasía fuese un escenario, como sí ocurría con Trono.

Entonces llegó ACOTAR.

Y aunque os extrañe, no me suena que ACOTAR fuese superventas al principio. Tuvo más tirón que Trono de Cristal, es verdad, y sí que sacaron los siguientes de la saga. Otra editorial rescató Trono y sacó los siguientes para aprovechar el tirón, pero tampoco me suena que fuese un superventas: fue un éxito, sí, pero no era lo primero que te venía a la cabeza cuando pensabas en el género de fantasía juvenil. Había otras autoras que te venían antes, como Cassandra Clare o Leigh Bardugo, quienes, de nuevo, volvían a tener una gran carga romántica en sus novelas, pero tampoco se sentía como que la fantasía en sus obras era algo secundario.

Entonces pasó ALGO que no sabría definir, creo que fue en torno a 2019 o 2020 con la pandemia y sospecho que está directamente relacionado con la irrupción de Tiktok, una red más rápida, que entraba de forma más fácil al ser vídeos cortos y que tenía el poder de llegar a más gente y más joven. No he leído ACOTAR, pero supongo que el estilo era similar al de Trono, esto es: lenguaje sencillo, historia que engancha, fácil de leer. Y esto provocó una bola de nieve, que más lectoras que no habían tocado un libro de pronto leyesen ACOTAR y descubriesen que aquello les gustaba y a la vez hicieran más vídeos que llegaban a más chicas. PERO resulta que ACOTAR estaba ciertamente algo mal etiquetado porque no era exactamente igual a otras obras encasilladas en su género. Me viene por ejemplo, esa tiktoker que se quejaba hace algunos meses enseñando una página de Seis de Cuervos de Leigh Bardugo quejándose de que la página tenía muchas “palabras” porque no había una sola línea de diálogo en ese fragmento, cuando actualmente, también se etiquetaría a Leigh Bardugo en romantasy, al igual que a Laura Gallego y a Cassandra Clare, porque son mujeres y escriben fantasía con cierta carga de romance.

Entonces tuvieron que separar esas obras que en realidad no son fantasía, sino que son romance en un setting fantástico y tachán, se creo esta etiqueta de la que usted me habla, y se la colocaron a libros que ya llevaban fácil 8 años en el mercado como es el caso de Trono de Cristal.

¡Y esto no es necesariamente malo! O no sería malo si simplemente ayudase a la gente a encontrar sus géneros afines, el problema es que, como siempre, vivimos en el capitalismo y cuando algo vende, demanda más para seguir vendiendo más de eso mismo. Se sacaron nuevas ediciones con nuevas portadas para llamar la atención sobre este nuevo género en el caso de las obras de Sarah J. Maas. Y más tarde, con el otro hito que terminó por fijar el término, la publicación de Fourth wing o Alas de sangre, con el que nos llegó la fiebre de los cantos pintados y las ediciones especiales que aún perdura y tiene pinta de que va para largo.

Yo pasando un día entero pateando Madrid junto a mi amiga Ceci hasta encontrar un ejemplar con esta portada porque ya habían sacado las reediciones de tatuaje animal tribal cani, tomandonos algo cuando al fin lo encontramos mientras yo comía baklavas y ella me leía en alto la escena del Tamlin furro.

No me gustó Trono de Cristal porque YO NO ERA SU PÚBLICO, como lectora de fantasía. Una lectora de romántica hubiese podido disfrutarlo mucho más que yo pese a no haber leído fantasía en la vida, y de hecho, no es como si yo aborreciera las subtramas románticas. Las aborrezco cuando están mal escritas y las meten forzadas y no hay nada que innove en ellas (normalmente cuando las escribe un señor), pero no tengo ningún problema cuando están bien escritas y en consonancia con los personajes y el mundo.

Cual fue mi sorpresa que, en lugar de unir dos mundos como parecía al principio, como son el de la romántica y la fantasía, los separaba aún más, cómo el Romantasy pasaba de ser un subgénero de la fantasía a comenzar a fagocitarla, hasta el punto que la gente piensa “si quitas la trama romántica y no influye es fantasía y sí influye es romantasy” cuando el romance en la fantasía es ALGO FUNDACIONAL DEL GÉNERO. Cuando las típicas historias de la fantasía tipo, rescatar a la princesa del dragón, pido un filtro de amor a una bruja para mi amada y sale mal, me enamoro de una criatura que no es humana, no tuvieran de forma inherente un poso claramente romántico. Cómo en lugar de unir, el romantasy separaba, porque yo, como lectora de fantasía, o leía las nuevas obras que salían con esta etiqueta, o me resignaba a leer a los “señores” como Sanderson, ya que a las mujeres que escriben fantasía, a nada que tengan algo de romance TAMBIÉN se las engloba en el género de romantasy pensando que así van a vender más y si quieres leerlas básicamente tienes que hacer un trabajo de separar el grano de la paja. CÓMO PODÍA ATREVERSE ALGUIEN a decir que la balada de Beren y Lúthien, obra cuya primera versión fue escrita en 1917 a decir que es ROMANTASY, UNA ETIQUETA INVENTADA MAS DE CIEN AÑOS DESPUÉS para vender más en Tiktok. Como la fantasía, el primer género literario, pasaba a ser un subgénero de uno recién creado QUE ENCIMA NO COMPARTÍA CON ÉL SUS CARACTERÍSTICAS FUNDACIONALES PORQUE NO ES FANTASÍA SINO ROMÁNTICA CON UN TELÓN FANTÁSTICO.

He soltado aquí muchas ideas, vamos a desglosar:

Características del romantasy (ahora sí)

Quiero aclarar que esto no es un estudio pormenorizado, sino una lista de cosas según se me van ocurriendo. Va un poco de coña pero por favor quedaros hasta el final porque hay una reflexión importante, pese a que ya llevéis tres mil palabras (puedo crear ficha de este artículo en goodreads y así os sirve para el reto).

Características literarias:

· Es un enemies to lovers (tropos de fanfic)

El fanfic podría considerarse un género aparte dada a su particular naturaleza: de fans para fans, escrito por gente que está aprendiendo, lo que suele dar lugar a obras algo esperpénticas pero que a la vez son disfrutables por su comunidad y además totalmente libres de este poso capitalista, ya que los escritores comparten su obra por amor al arte y los lectores pueden leerla gratuitamente sin dar un duro.

Como suele pasar, aquí el capitalismo también vio su gallina de los huevos de oro y son conocidas las obras de romance que salieron de plataformas como Wattpad, originariamente destinadas a fanfics, que, bueno, pues cambiándose un par de nombres podían pasar por novelas originales. Ya digo que esto era propio del romance y no de la fantasía.

Ejemplos pues tenemos en cuanto a autoras españolas, A través de mi ventana de Ariana Godoy, o Culpa Mía de Mercedes Ron, que, bueno, no las he leído porque soy masoquista leyendo cosas que sé que no me van a gustar pero tampoco quiero que me dé un derrame cerebral. Pero en internacionales tenemos ejemplos como Ali Hazelwood, cuya primera obra La hipótesis del amor se sabe de sobra que fue un fanfic Reylo (Rey y Kylo, los protagonistas de la última trilogía de Star Wars), y de hecho la ilustradora de la portada no se molestó en disimularlo un poco, más bien fue a drede.

¿Esto que tiene que ver con el romantasy? Aunque no conozco ningún romantasy que antes fuera un fanfic (aunque seguro que lo hay, pero no ese el punto ahora), es un género que está influenciado por su parte romántica, ya sea por los tropos, que también se han utilizado como reclamo de marketing al poner junto a la sinopsis la serie de #Loquesea que contiene como si fuera un fanfic. No opinaré de esto porque la verdad es que no tengo opinión y me da exactamente igual esto, no creo que sea especialmente nocivo a menos que obliguen a las autoras a introducir estos tropos a la fuerza, que no creo. Me refiero a que algunos de estos tropos se han utilizado de forma reiterada como si ya fuese una norma, como es el de “enemies to lovers”, es decir, dos personas que al principio se odian, se acaban enamorando.

Me pongo a pensar, y creo que no conozco ni una sobra obra de romantasy que no tenga este tropo, aunque supongo que alguna habrá en la villa del señor (puedes dejármelo en los comentarios si vienes de buenas), pero la mayoría está ahí porque bueno, es atrayente y sirve para generar tensión sexual entre la pareja protagonista. El problema que he visto que se han quejado algunas lectoras, es que la fase de “enemies” dura dos páginas y la de “lovers” las 500 restantes. Y de hecho, ni siquiera se conocen como para denominarse “enemigos” sino que hay algo en su background, en su historia familiar, en lo que son uno y el otro (a veces razas antagónicas o en guerra) lo que provoca que sean “enemies” pero al cruzar las miradas ya se enamoren perdidamente uno del otro.

· Empoderamiento femenino pero no mucho

Al ser un género hijo de la romántica más que de la fantasía, el público objetivo del romantasy son las mujeres, ya nos quedó claro. Por tanto, la protagonista suele ser la chica, casi siempre narrado en primera persona desde su perspectiva. Por tanto, no queremos que sea aburrida, ni sosa, ni tampoco extremadamente femenina, solo lo justo; las protagonistas suelen ser badass y resultar hacia mitad de trama que tienen un poder que nadie más tiene o que es especialmente poderoso. Además suelen ser diestras en armas, pese a que al principio ellas mismas se consideren torpes. En combinación con la fantasía, se puede solapar al tropo de “el elegido”, pero a la vez, como es un cliché manido, intentan separarse de él, aunque inevitablemente se vuelve a caer (porque la única que puede resolver cierta parte de la trama es la protagonista con su poder especial).

No vamos a hablar del término Mary Sue aquí ni quiero aplicarlo porque ya como que pasó de moda (de hecho tengo pensado escribir otro artículo sobre eso). De hecho, esto de ser buenas en algo pero a sí mismas considerarse malas, podría deberse a algún tipo de síndrome del impostor, o más bien a la típica humildad femenina de la que ya han hablado diversos estudios sobre feminismo largo y tendido, cuando una chica es mejor que un chico en algo pero ella no se vanagloria ni presume de ello porque eso podría molestarle a él y generaría una situación incómoda y de competición y conflicto con la que ella prefiere no lidiar. Porque en las novelas de romantasy que he leído, se refuerza precisamente esta idea: que ella es fuerte y puede vencer mil obstáculos, pero a la hora de la verdad, cuando ella está en verdadero peligro, es incapaz de salir de ahí y tiene que venir el maromo de turno a rescatarla, dando así una nueva forma al tropo milenario, porque encima eso a ella le resulta sexy.

De hecho, he leído escenas donde el maromo dice “no hagas eso” y ella lo hace, porque es rebelde y empoderada, y entonces, le pasa algo terrible y de nuevo es salvada por él con un “te lo dije”, como si la trama tratase de castigar a la protagonista por tratar de salirse del guion, porque el maromo es el que sigue mandando aquí.

· El maromo: es moreno y tiene poderes de sombras

Allá voy, llegó el momento que estabais esperando:

Tanto en el romance como en la fantasía, los protagonistas están idealizados y suelen ser gente bastante guapa, cuando no son directamente faes del bosque con una belleza sobrenatural. Además en la fantasía últimamente se ha tendido hacia el arquetipo del antihéroe, un héroe de moralidad gris, que puede hacer cosas como matar, pero que en el fondo es bueno. Este arquetipo podía encajar perfectamente con la tendencia en la romántica juvenil tóxica: novelas tipo After, donde se llegaba incluso a la violencia de género por parte del interés amoroso masculino a la protagonista, para luego pasar a justificarle tenía cierto trauma de la infancia y la protagonista era la única que podía curarle. El tropo del “I can fix him”.

Como en el romantasy podemos incorporar poderes mágicos, no son pocas las veces que me he encontrado que justo el poder del chico sea controlar las sombras, como un reflejo de su oscuridad interior y de lo roto y traumado que está por dentro. Además, de alguna manera, sus poderes con compatibles o contrarios al de la protagonista… Como si hubiese algo que les forzara a estar juntos.

Además, muchos te presentan un pseudo triángulo amoroso entre este chico malo y el amigo de la infancia de la protagonista y la pluma de las autoras suele ser tan mediocre, que no hace que te encariñes del segundo ni por un momento, por lo que ya sabes con quién va a acabar. De hecho, la trama suele forzar a este amigo de la infancia a hacer algo malo terrible que la protagonista no puede perdonarle, y así tener una excusa para rechazarle.

· ¿Tiene spicy?

El género romántico es primo hermano del erótico, así que algo iba a permear al romantasy. No conozco libro de romantasy en el que no haya mínimo una escena erótica, de hecho, si hiciera un estudio, diría que debe tener 2 fundamentales: la primera, donde todavía guardan cierto resquemor de “enemies” y no follan como tal, sino que hay beso y tocamientos, y otra más hacia el final de la novela donde ya están profundamente enamorados y es más “bonita”.

Pero no os penséis que esto del spicy (por si no ha quedado claro, son las escenas eróticas, si sois boomers y no conocíais esta palabra), es algo secundario, al contrario.

La disculpamos, MissLincourt, la disculpamos

He visto numerosos comentarios de lectoras afirmando que “si no tiene spicy, no me lo leo”, calificando, además de con las típicas estrellas de Goodreads, con chilis rojos para indicar el grado de spicy, cuando la fantasía ha sido un género más bien mojigato, que ocultaba las escenas de este tipo tras cortinillas de estrellas. De hecho era más probable que se describiera explícitamente una violación que una escena consentida.

Dado que la autoras de romantasy son mujeres, esto ha aportado una perspectiva femenina que en mi opinión, ha beneficiado a la fantasía. Muchas veces se ha denigrado a ciertas obras solo por tener este tipo de escenas, si bien hay que tener cuidado porque es muy fácil escribirlas mal y que queden ridículas. Digamos que en los romantasys, los hombres de repente saben comer coños, y como estamos viéndolo desde el punto de vista femenino, siempre el placer está enfocado en ella, por lo que considero esta evolución positiva tras años de visión masculina y “turgentes pechos”.

Creo que es problema está en considerarlo sí o sí necesario, que a la vez estamos en una sociedad hipersexualizada y me da pena que lo máximo a lo que pueda llegar una relación de pareja, sea el follar. Y yo, como persona asexual, no sé como sentirme, porque por un lado disfruto a veces leyendo y escribiendo estas escenas, pero por otro no quiero que sea requisito indispensable para cualquier historia y un motivo de rechazo de las editoriales a los escritores, porque tienen que satisfacer las demandas de esas lectoras que van preguntando: ¿Tiene spicy?

· La calidad de la prosa

Aquí levanto un poco el meñique y me pongo un poco en plan olalá, señor francés y es posible que me funen por esta sección, si es que no me han funado ya por decir que tiré Trono de Cristal a una esquina de mi habitación.

Ya lo siento, pero por lo general, la calidad literaria de los romantasys no es buena. Como ya he expuesto en secciones anteriores, es simple, va al grano, no se retuerce en figuras literarias, porque precisamente está orientada a gente que no está muy acostumbrada a leer. El “que enganche” es una de sus características principales, por eso debe ser constantemente acción y diálogos, de hecho, también hay quejas de lectoras acerca de las descripciones largas. Esto provoca que de nuevo todo se centre en los protagonistas y dejemos de lado “el fondo” lo que viene a ser: la fantasía. Tampoco hay reflexiones que te dejen pensando sobre ciertos temas o dilemas morales: son obras las leer rápido y pasar (y comprar) rápido la siguiente. Lo que explicaría también esos tags de gente en redes sociales donde enseñan “los libros que leí este mes” enseñando una pila de 100 libros.

No es casualidad que muchas autoras superventas de romantasy provengan de la romántica. El género romántico es un género muy clónico y pese a que hay joyas como en todos los géneros literarios, la actual suele ser simple, directa: ya sabemos quienes son los protagonistas, queremos que hagan ciertas cosas como besarse primero, que se separen por un malentendido, que se reconcilien y follen después. La ya mencionada Ali Hazelwood es una famosa escritora de romántica, pero el año pasado sacó Novia, que básicamente es el mismo esquema que el resto de sus novelas pero los protagonistas son vampira y licántropo. Rebecca Yarros, solo había publicado libros de romance cuando publicó Alas de Sangrelibro que de nuevo yo tiré a la esquina pese tener la edición de los cantos pintados (se podría hablar también que es una autora casada con un marine estadounidense, con SEIS HIJOS, pero analizar el militarismo de esta obra da para otro artículo). En el ámbito nacional, tenemos a Susanna Herrero con Donde el silencio se rompe, una obra que vi en Ebiblio y pillé por casualidad para probar, y tras 50 páginas quise probar el limón con los ojos. Estas autoras, no tenían el bagaje suficiente sobre fantasía, y simplemente colocaron la magia, los dragones y los castillos como un componente estético, para adornar su historia de romance.

Y antes de que se me malinterprete, querer leer algo sencillo no tiene nada de malo, todas estamos cansadas del trabajo, de los exámenes, o de lo que sea y nos apetece leer algo simple para desconectar, pero creo que hay que ser consecuente. En mi reseña de Alas de Sangre/Fourth wing tuve muchos comentarios que agradecí de :“100% de acuerdo con tu reseña pese a que a mí sí me gustó”. Creo que tenemos ser capaces de desarrollar la suficiente crítica interna como para distinguir “sí, esto que leo es una mierda, pero es MI mierda” y no hay nada de malo porque todos tenemos rachas en las que nos apetece leer más una u otra cosa.

No es esto una batalla en plan “la fantasía estaba bien escrita y la romántica no” de hecho, en la fantasía también hay numerosas obras con prosa mediocre. Y antes de que me venga alguien a decir que “solo me meto con las cosas que le gustan a las chicas” como me pasó con esa reseña, descontando que yo soy una chica aunque con opiniones polémicas al parecer, diré que sí, que por ejemplo el magnate de la fantasía actual, Brandon Sanderson es otra mierda, pero eso ya para otro artículo.

· El mapa queda guapo al principio del libro

Mientras que por ejemplo, Trono de Cristal, al menos la edición que leí yo, no tenía mapa al principio porque tampoco importaba, parece que en los últimos años el romantasy se ha ido “fantastizando”, se han ido añadiendo poco a poco más elementos fantásticos y provocando que al principio de las obras se coloque el famoso mapa del mundo.

Como te atreves a plantar el mapa de las islas británicas, dividir las regiones con líneas rectas como si fuese esto África en el siglo XIX y quedarte tan pancha es que yo alucino.

Que tenga mapa o no, no es indicativo de mejor o peor construcción de mundo, si bien a veces es un tiro en el pie para las autoras, porque es indicativo de lo desarrollado que está su mundo. La tónica general en la fantasía es un mundo donde viven los protagonistas y suceden cosas, digamos que las consecuencias de ese mundo en el que viven. Que haya guerras entre unos países, que haya fenómenos naturales durante x estación, que este mes los soles se alineen y haga más calor del normal, por ejemplo.

Sin embargo, en el romantasy tengo la sensación contraria, que el mundo se ha creado así para los protagonistas, y es el mundo el que gira en torno a ellos y no al revés. Por poner un ejemplo sin irme muy lejos, en ese mapa de Prythian solo aparecen mencionadas las localizaciones que aparecen en la historia, encontrándonos así que Hybern es un continente vacío, y que la mayoría de las cortes no tienen ni capital. No solo eso, sino que en el reino mortal nos aparece una única localización, llamada “Aldea de Feyre”, de tal manera que el pueblo no tiene ni nombre y solo es destacable porque la protagonista procede de allí.

En Romantasy suele haber dos razas que se odian mortalmente o dos bandos en guerra para que cada uno de los protagonistas sea de una y así generar el llamado “enemies to lovers”. Muchas veces los poderes de ambos son complementarios, lo que da la impresión de que también se creó el sistema de magia así, específicamente para indicar que estaban destinados. Da la impresión de que el mundo no existía y ellos nacieron en él, sino que se ha construido en torno a ellos y sus necesidades.

Antes de acabar con esta sección, me gustaría hablar del caso de Hasta que Caiga la Luna de Sarah A. Parker, un libro catalogado como Romantasy pero que no he leído, por lo que no puedo saber si de verdad es de este género o simplemente es otra autora de fantasía con romance mal etiquetada. Las críticas a este libro son tremendamente dispares: a mucha gente no le ha gustado nada, pero también le ha encantado a muchísima gente. ¿Qué decían las reseñas negativas de este libro? Que el romance tarda en aparecer, por lo que no engancha, y que hay mucha descripción del mundo. Vaya, como si fuese una novela de fantasía con una subtrama de romance.

No he tenido que buscar mucho para encontrar reseñas que apoyen mi tesis sin saber ni de que va el libro. Aquí un fragmento de la reseña de Marta G.

Características sociológicas

Vale, esta parte sí que es más seria, así que voy a intentar dejar el tono de coña aunque sea inevitable. Estas características son las que salen de los libros en sí y afectan a nuestra sociedad.

· Solo lo escriben mujeres

Vamos a jugar a un juego (cosplay del payaso de Saw, he tardado muchísimo en hacer un chiste como veis). Voy a poner aquí un resumen cutre de una obra y tenéis que adivinar si es de hombre o mujer.

Pepita, es vagabunda y sobrevive robando a la gente gracias a un don misterioso que tiene, hasta que un día lo intenta con Hombre Misterioso, quien la adopta y le enseña que ella es única y especial porque es una de las pocas magas multielementales del mundo, ya que la gente maga en este mundo suele tener solo el control sobre un elemento. Hombre Misterioso entrena a Pepita para infiltrarse en el gobierno del Emperador malvado tm y así derrocarlo, esto es, poniéndose vestidos bonitos e infiltrándose en los bailes de la corte, donde conoce a Chico misterioso y se crushea. Pasan varias cosas pero al final, Pepita y Hombre Misterioso consiguen matar a Emperador Malvado, alguien muere y Pepita vive feliz y comiendo perdiz junto a Chico Misterioso.

Claramente no es romantasy aunque tiene algunos elementos como que la pareja esté en bandos contrarios desde el principio. Pero encaja perfectamente como una novela juvenil fantástica con mucha carga de romance, y por tanto de una autora, ¿verdad?

Es un resumen cutre de El Imperio Final, de Brandon Sanderson.

Este libro está en las estanterías de fantasía, pero si en vez de Brandon, se llamase Brenda, tened por seguro de que ocuparía las de juvenil. Algo similar pienso que está pasando con el romantasy y la fantasía escrita por mujeres.

Hace unas pocas semanas, se funó en redes un artículo de Fnac, una comparación entre el Romantasy y el Dark Academia. Y aunque el artículo sigue disponible, han borrado la parte por la que se lio, en la que recomiendan La Guerra de la Amapola de Rebecca F. Kuang como obra Romantasy (de hecho se puede ver que en la cabecera y el lateral aparece esta novela pero no se menciona en el artículo).

Lo cual es gracioso, ya que La Guerra de la Amapola ni siquiera tiene una relación romántica, sino que es un libro más bien grimdark.

También circuló una especie de imagen infame hecha con el Paint donde recomendaban libros de fantasía de varios subgéneros y bueno, una imagen mejor que mil palabras:

Quiero destacar el esfuerzo del autor de meter mínimo una mujer por categoría, pero es curioso ver donde no lo consigue, justo en la categoría de “oscuro, violento y pesimista” y la de ciencia ficción, justo los que se consideran más “serios”. Pero sin embargo en la categoría de “romance y spicy” hay pleno femenino, y no solo eso, sino que aparece el Priorato del Naranjo de Samantha Shannon, una obra de fantasía con carga romántica, junto a dos obras que no es que sean romantasy, es que son los dos libros más conocidos del género. (EDIT: leí el priorato y claramente NO ES ROMANTASY, es una novela de fantasía donde una de las dos protagonistas tiene un romance Y PUNTO).

¿Por qué cuando hay carga romántica en un hombre es fantasía pero cuando la autora es mujer es automáticamente romantasy? Porque no nos vamos a engañar, de esos famosos “4 grandes” de la fantasía de Sanderson ya hemos hablado, Martin tiene numerosas subtramas románticas, el protagonista de Rothfuss se pasa el tiempo suspirando y estando horny, y por muy grimdark que parezca el Abercrombie, tampoco te lo pierdas. ¿Por qué estos autores también tienen romance en sus historias pero nunca los vemos bajo esta etiqueta?

Como hemos visto a lo largo del artículo, tanto el romance como la fantasía juvenil como ahora el romantasy han sido “ranchos de por y para chicas”, una forma de aislar a las autoras para que las leyesen otras mujeres, mientras que la literatura más “seria” escrita por hombres ya estuviese filtrada para que la leyeran ellos, y por qué no, también las mujeres (al fin y al cabo, cuantas más ventas mejor). En vez de integrarnos en el género de la fantasía, se nos quita de en medio a las mujeres como autoras, creando subgéneros concretos para nosotras, no sea que vayamos a molestar a los hombres, a vender más que ellos y a superarles en las listas de “más vendidos”, por supuesto. Sino que se crea una lista de “fantasía” como género principal y otra de “romantasy”, que es eso de amor que leen y escriben las chicas y no fantasía seria de verdad.

Hace poco leí Placeres Mortales de Belén Martínez, una novela etiquetada vendida por las redes como romantasy, (si bien es verdad que en las guardas del libro su editorial la etiqueta como “fantasía histórica”), y también vendida como “spicy”. Con esta premisa, podría esperarme una novela romantasy al uso, pero no tuve esa sensación: me encontré una novela bien escrita, de intrigas palaciegas de concubinas, basada en un período concreto de la China Imperial en el que la autora se había documentado ampliamente, pero a la vez había añadido algo de fantasía, como ciertos poderes que tenían las concubinas y la familia imperial. Tenía carga romántica y escenas de sexo, al fin y al cabo, es una novela de concubinas, pero no se sentía que el mundo estuviese hecho para la protagonista, ni que las escenas de sexo cubriesen una necesidad calenturienta, sino que era lo que tenía que hacer la protagonista por narices, porque era concubina y estaba allí para eso. No podría definir si era más una novela de fantasía o de romance, porque lo importante no eran ninguna de estas dos cosas, sino las intrigas palaciegas y la carrera de la protagonista para ascender en la corte, obteniendo así poder: el emperador no era el típico “maromo romantasy”, sino que era el objeto del poder que necesitaba la protagonista para sus fines, no era el amor hacia él lo que movía la trama.

No tuve duda que de haber tenido un autor masculino, se hubiese pusheado más esta novela hacia los géneros de la ucronía, o la fantasía histórica, o incluso hacia el thriller histórico, más “serios”, pero como era mujer y las protagonistas son las concubinas y no el emperador, en redes se empujó más hacia el romantasy y el spicy.

· Es hetero

Hace unos años vivimos una verdadera revolución en cuanto a representación LGTB se refiere, una época en la que incluso autores famosos se lamentaban afirmando que por qué tenían que meter un gay en su obra, eso sería forzado. Parecía que tras ese impacto inicial, se habría normalizado, pero nada mas lejos de la realidad.

El romantasy es por definición, un género hetero: la chica protagonista cuyo interés amoroso y sexual es el chico malote con moralidad gris y poder de sombras. En esto es en lo que se basa el género, principalmente. Y aunque en la fantasía juvenil, lo LGTB se ha establecido y cada vez tenemos más historias de chavales descubriendo su sexualidad, como es el caso de Heartstopper, no conozco ni una sola historia de romantasy en la que la pareja sean dos chicas o dos chicos. Podría hablarse de El Príncipe Cautivo de CS Pacat, pero resulta que no es un romantasy (yo al menos creo que nunca lo he visto etiquetado así) sino una obra más centrada en las relaciones de poder y no tanto en el amor, aunque al final surja. El romantasy es un género que se sostiene en el romance pero no existe ningún romance no normativo en la pareja protagonista, como sí está pasando de forma muy tímida, en la romántica.

Parece un género hecho para reforzar los roles de género, ya que como he expuesto en anteriores secciones, aunque la chica parezca muy empoderada, siempre es el tipo el que viene a sacarle las castañas del fuego, el que tenía un plan secreto que no le había comentado para resolver la trama, y que al final llevan a cabo los dos. Un romantasy sáfico, eliminaría al maromo y con ello, la razón por la que muchas lectoras leen romantasy como se ve una película donde sale Henry Cavill o antiguamente Brad Pitt: me quitas al tío bueno, me quitas el interés. Por el contrario, hay numerosa literatura de chico con chico, que proviene sobre todo de Asia, el llamado yaoi o BL (Boys Love) con un público mayoritariamente femenino. Prueba del auge de este género, son las novelas Danmei que están llegando a Occidente, como el Gran Maestro de la Cultivación Demoníaca de Mo Xiang Tong Xiu, que para variar, a mí tampoco me gustó.

Pero volvamos al tema: no hay BL en el romantasy occidental, no hay relaciones LGTB pese a tener todos los ingredientes para ello, sino que se crea un nicho en el subnicho, en el que de nuevo se separa la “Literatura LGTB” del resto, ya que, igual que las mujeres no podemos molestar a los hombres, los maricones no podamos molestar a los heteros.

Por supuesto que el Romantasy es un género actual y tener la etiqueta de representación LGTB también vende, así que sí, suelen tener representación en personajes secundarios, la típica amiga lesbiana de la protagonista que a veces consigue novia y otras no, porque tampoco queremos eclipsar a la pareja principal.

Por volver a una obra ya mencionada, tenemos el caso de Novia de Ali Hazelwood, la cual supuestamente está basado en el omegaverse. Este… ¿género? surgió también el en fanfiction y aunque en su planteamiento es profundamente tránsfobo, ayudó a jóvenes escritores a darle una vuelta a las relaciones. Así comenzaron las relaciones entre chicos donde uno era el “alfa”, entre chicas, o por qué no, incluso heteros pero donde la mujer era la “alfa” y el hombre el “omega”.

¿Qué pasó con Novia? Pues que la autora se basó en ciertos elementos (algo cringe en mi opinión) del omegaverse como lo del “nudo”, pero no aprovechó para aplicar un cambio en estas dinámicas de poder, para que la chica fuese la dominante y e chico el sumiso. Nos vendió lo mismo que en sus novelas anteriores.

El tema de la semana: No tiene nada que ver con la sección que estamos tratando, pese a que sí, tiene una secundaria bisexual bastante olvidable, solo quería darle un susto a algún librero que haya llegado hasta aquí.

Conclusión:

Sé que la gente va a venir a funarme, pero no, no he defendido aquí que no debáis leer romantasy. Sí, he afirmado que no es un género con mucha calidad literaria, pero de todo hay en la villa del Señor, y por supuesto que habrá obras más buenas y otras no tan buenas y cuanto más popular se vuelve un género, más se publica y por estadística, más cantidad de libros “malos” hay. Yo misma leo obras etiquetadas como romantasy pese a que es un género que desde el inicio no cuajó conmigo, porque efectivamente hay obras que sí merecen la pena y obras de fantasía que simplemente por el hecho de estar escritas por una mujer, las meten en el saco. El objetivo del capitalismo es vender y no que te guste, por lo que renta más sacar 14 libros mal traducidos y que se lean rápido, que 2 bien editados y revisados. Y que al mes hayan desaparecido de las estanterías de las librerías porque han aparecido otros 14 nuevos.

A nivel lector, que te guste este género no es malo, ni estoy criticando ni señalando a nadie, ni ridiculizando a la gente que lee romantasy. Simplemente creo que es un género que se ha creado con una intención detrás y aunque enganche mucho y esté ayudando a gente a introducirse en la lectura, tenemos que ser consecuentes y afirmar que esto no es todo un camino de rosas. Claramente hay una intención en expulsar a las mujeres y a las personas LGTB del mainstream, que las editoriales pequeñas están cerrando y solo están quedando los grandes grupos, que estos últimos son los que más poder tienen para influir en redes como Tiktok (pueden dar más libros gratis a los influencers), que esta semana sube Trump al poder y ya se han llevado a cabo actos como eliminar las protecciones a las personas LGTB y negras en una empresa como Amazon.

Está habiendo un retroceso de derechos brutal y lo estamos permitiendo, estamos tratando de simplificar, de clasificar cosas que no deberían clasificarse. La literatura no es más que un reflejo y a la vez un acto de manipular la sociedad a su manera, y de nada me sirve que muchas personas empiecen a leer gracias al romantasy, y eso no les ayuda a pensar por sí mismas, a reflexionar por qué este género es así y por qué se ha puesto de moda ahora. Por supuesto que nosotros como lectores individuales tampoco tenemos poder para cambiar esto, pero sí como conjunto: demandando romantasy LGTB, obras más originales, que no se etiquete como romantasy a una autora de fantasía simplemente por ser mujer.

Y sí, puedes ser simplemente una chica que solo quiere leer su romantasy tranquila y no te voy a culpar por eso, que cada uno lea lo que quiera, que bastante tenemos cada uno con nuestra vida. Aquí solo he expuesto mi visión como una lectora externa que a veces picotea del género y al que ve unos cuantos problemas. No todo es blanco o negro y estaré encantada de escuchar vuestras recomendaciones.

Un besito.

One thought on "¿Qué es romantasy? El TFG"

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